Pero simplemente es para detallar más y aclarar, porque comentaba Faustino, que es muy curioso, que el tema de que habían vivido aquí hasta el 36 un grupo de, como dice Faustino, moros. Los últimos. Desde el punto de vista académico se les llamaría moriscos, pero la cosa es que siempre se ha creído, se ha pensado que no había moros o que los moros se terminaron en el siglo XV. Aquí lo que más mentaban en esas fechas era árabes. Mentar sabe lo que quiere decir. No decían directamente moros, decían árabes. Mentar sabe lo que quiere decir. ¿Qué es? Mentar. ¿Qué es? Mentar es, a ver, ¿cómo se lo traduzco? Mentar es consultar, o sea, consultar, dialogar, sí. ¿Conversar? Conversar, sí. Mentar. Mentar. Mentar es hablar de otra persona. Vamos a mentar de sotero, por ejemplo. No, claro. Es mentarle, mentarle quiere decir que hablas sobre él. Mentar es un verbo, ¿no? Claro. Yo mento, tú mentes, ¿entiendes? Es un verbo. Eso es hablar de alguien que no está aquí. Hablar de alguien que no está. Que no está en este momento. Tú sabes, bueno, ya que hemos puesto, tú conoces Madrid, claro. Sí, sí, sí. Mejor que yo. ¿Tú sabes dónde vivió la primera guardia municipal? Sí. En Madrid. En Madrid. La primera mujer que fuera municipal. Iba yo al Museo de Cera, con el autobús. Iba y me para una muchacha. Dice, ¿a dónde va usted? No, no sé, no me dijo así, porque yo la contestaría. No me dijo, ¿sabe usted a dónde va o no sé? Digo, sé a dónde quiero ir, pero para dónde voy no lo sé. Dice, ¿a dónde va? Digo, voy al Museo de Cera. Dice, pues tiene que girar por allí. Digo, sal delante y me va indicando. Íbamos todos juntos allí, ¿no? Íbamos todos juntos al Museo de Cera. Sí, y lo hizo, lo hizo. Y una muchacha delante. Hoy no conocerías Madrid tú. ¿Cómo va a conocer? Perdona, el sitio que estaba detrás de la montaña. Simplemente para matizar también. Esa gente que se fue y que decían, no, nosotros volveremos, tal, no sé qué, no sé cuánto. ¿Cuándo se fueron esos últimos...? O sea, para la época de la guerra. Para la época de la guerra. A 36, 37 y todo eso. ¿Y esa gente cómo vivía aquí? ¿Cómo se habían quedado aquí estos árabes o moros? Pues viviendo como nosotros vivimos, del terreno, de lo que criaban y de todo eso. ¿Pero no se supone que les habían echado? Claro que lo hecharon. Quedarían algunos caminos. Quedarían algunos caminos. ¿Y aquí, digamos, existía una convivencia con esa gente? Es que, ¿sabes lo que pasa? Que entonces, los de aquí a 10 kilómetros no se vían nunca. ¿Por qué no se iban? Años sin verse. Porque a la begallera se iba poco de aquí. Poco, pero sí. Y a la fábrica una vez al año... Sí, sí. Y la casa rusa, fíjate, lo sé, ya que estaba. Y nos conocíamos la mitad. ¿Cinco? No, tres kilómetros. Tres, cuatro, ¿no? Tres. La casa rusa. Y no los conocíamos la mitad. No es que no había carreteras, no había... Era muy difícil. La gente se dedicaba a sus obligaciones. La tierra, criar los animales y se pasaba el día. Aquí podía venir alguien, ¿no? Y esconderse y pasar... De eso para la guerra civil, algunas cuevas. Hubo escondido. Bajaban por la noche, cogían comida y... Y volvían. El abuelo de mi... El tío Polito. Y el otro, el abuelo de mi padre... El tío Indelegio. También estuvo amagado ahí. Claro. Escondido, claro.